Para
incursionar en los mercados bursátiles es importante tener una visión económica
tanto a nivel mundial como a nivel local, pues, si a estos aspectos no se les
da la relevancia necesaria, tenderíamos al fracaso porque se carece de
instrumentos que permiten la reducción del riesgo en la inversión.
En
el campo de la inversión, existen personas que establecen principios errados que los inducen a
pérdidas, pues consideran que la caída de los mercados en el mundo, el
deterioro de la economía de los Estados Unidos,
la recesión, la inflación, la deflación, son eventos lejanos que de ninguna manera afectará su actividad
empresarial, pues no logran establecer la relación existente entre la política
y su actividad productiva o entre las bolsas de valores y sus empresas.
En
la actualidad formamos parte de un mundo globalizado, en donde los países
interactúan de muchas maneras, la más reconocida es desde el punto de vista
comercial, pues las empresas son concebidas para elaborar productos que
satisfagan las necesidades del ser humano; es así como una compañía americana
por ejemplo, produce carros para la industria colombiana y a la vez Colombia
produce materias primas para enviarlas al mercado americano. La demanda de estos
productos en uno y otro lado, permiten no solo que esas empresas vendan, sino
que existen además otras que se benefician con el intercambio, por ejemplo las
empresas que producen partes para vehículos, las que producen semillas y
materiales para la producción primaria, las que ordenan los servicios de
transporte. Todas ellas impulsan el empleo, contribuyen a mantener el poder
adquisitivo y además que otras industrias se fortalezcan vendiendo sus
productos, creándole dinamismo a la economía.
En
otro lado se encuentran los inversionistas, quienes “ofrecen” su dinero ya sea
en calidad de préstamo o para compra de parte de las compañías para que
así las empresas puedan invertir en
nuevos proyectos, para incursionar en un nuevo mercado, ampliar y/o construir
una nueva planta. Debido a estas necesidades de recursos monetarios, las
compañías emiten ya sean bonos o acciones, que se transan en las bolsas de valores.
En
la economía de todos los países se dinamiza este proceso desarrollándose de
manera permanente y automática: las personas compran y las empresas venden, en
este círculo se genera empleo y lógicamente la circulación de recursos
monetarios y productivos. Si por un momento suponemos que en uno de los países
incluidos en el proceso cae en una recesión, entonces, se presenta un
desbalance, la demanda se afecta , las empresas no logran vender lo suficiente,
llegando a los despidos, disminuye el poder de compra y otras empresas se verán
arrastradas por la misma situación, produciéndose un fenómeno de espiral que va
cada día incluyendo más y más negocios afectando a las familias y produciéndose
así un problema de grandes proporciones socioeconómicas.
Ante
situaciones como estas, de acuerdo a lo propuesto por John Maynard Keynes (Mungaray, 1987) , el gobierno debe
intervenir, brindando incentivos económicos o implementando proyectos que
permitan la generación de empleos evitando que se presente el estancamiento.
Los gobiernos además pueden inducir a la
reducción de las tasas impositivas
y de interés mediante su influencia en los Bancos centrales con el fin de
permitir un mayor flujo de dinero en el mercado. Es decir, el gobierno se
endeuda y al mismo tiempo reduce sus ingresos, con la esperanza de que la
economía se recupere y logre equilibrarse. Pero si esto no ocurre, el gobierno
debe ser elástico y ampliar en mayor proporción los beneficios impositivos,
adquirir más deuda- comprometiéndose a pagar mas intereses- para financiar
nuevos proyectos que determinen el mantenimiento del empleo y que los hogares
no sufran las consecuencias del desbalance.
Cuando
se habla de deudas estatales se puede pensar en un monto de grandes
proporciones que fácilmente llegan a los billones de dólares siendo también
cuantiosos los intereses que debe soportarse. Por lo tanto el compromiso de los
políticos es peligroso, por un lado reducen los ingresos y por el otro
incrementan los egresos del gobierno. Por eso de manera continua se escucha que
se debe reducir el gasto público y en las universidades se pregona que en
periodos de recesión es indispensable la intervención del gobierno para evitar
el estancamiento.
Ahora
bien, aquellos que realizan inversiones en la bolsa de valores y disponen
su dinero en compañías, pueden observar
que la falta de una política económica sustentable, resulta ser un factor de
riesgo adicional, situación que impulsa
la determinación de colocar esos recursos en otro país. Conllevando por
supuesto, a realizar menos inversiones. Entonces los nuevos proyectos que la
empresa deseaba emprender, como el ensanchamiento la apertura de una nueva factoría ya no se podrán realizar, tampoco
pueden intervenir en el nuevo mercado, ni tampoco financiar la obtención de
nuevos equipos, es decir, no puede adelantar ninguno de esos proyectos que generarían empleos y dinero. El acceso al
crédito será más difícil y más costoso, deberá pagar por esos préstamos
adquiridos anteriormente con tasas de interés variable, lo que también puede
desembocar en inflación. Muchas personas perderán sus empleos generándose así
mayor pobreza e incluso incrementar además los índices de delincuencia.
Aunque
existen rubros que no se ven afectados y por el contrario se benefician con
este tipo de situaciones, si usted es empresario debe calcular con una
reducción de las ventas y aumentos en los costos de insumos.
André
Kostolany, Inversionista autodidacta, que domino
con gran inteligencia la bolsa propone el siguiente interrogante “¿Qué ocurriría
si cada uno de los jugadores de bolsa
tuviera acceso a una de esas “maquinas milagrosas”? (refiriéndose a los
ordenadores o computadores). Si la máquina basándose en las experiencias
anteriores, supiera con toda seguridad como las cotizaciones bursátiles
reaccionarían ante determinados acontecimientos, y consecuentemente, fueran
muchos los especuladores que se basaran para su actuación en esas afirmaciones,
sus propias compras o ventas modificarían la relación sobre la cual basó sus
predicciones el ordenador o computador. Cuando todos apuestan al mismo caballo
no hay ganancia para nadie. La máquina teóricamente infalible, verá modificado
los procesos por ella calculados por las mismas previsiones basadas en esos
cálculos” (Kostolany, 1985) concluyendo a la final que la persona
que juega en la bolsa debe pensar y reflexionar sobre todas las causales que
puedan influir en su inversión.
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